En 1.408 agobiados por los impuestos, un grupo de habitantes de Llanera se conjuraron para negarse a pagar los impuestos.
El Obispo Don Guillén al no llegar a un consenso con los conjurados, los excomulga y así permanecen durante cuatro años hasta que llega al arzobispado de Oviedo El Obispo Don Diego que previa imposición de una penitencia y la promesa de disolución de la conjura, les levanta la excomunión.
Así en 1412, hace ahora 600 años, los vecinos de Lanera dan fín a su conjura y les comienzan a llamar EXCONXURADOS
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